Querida Laboral:
Hace ya bastantes semanas que vivo emocionada la preparación de este encuentro. Son muchos los sentimientos que hacia ti alberga mi corazón. Echando la vista atrás, recuerdo aquel día en que una ansiada carta anunciaba a un grupo de amigas del norte de Cáceres que venía a la Laboral.
Desde nuestros pequeños pueblos se nos abría la primera gran puerta de nuestras vidas. Con una maleta llena de ropa heredadade los hermanos, pero repleta de ilusiones, nos acogiste en tu seno.
Al llegar, comprobamos la magnificencia de tus instalaciones, acostumbradas, ¡claro!, a la humildad de nuestros hogares. Pero, lejos de sentirnos extrañas, nos hiciste sentir como en familia. Compañeras que eran como hermanas, educadoras que hacían las veces de madres, profesores dispuestos a llevarnos por el recto camino del saber, y el personal no docente, que nos agradaba y colmaba de atenciones en todo momento. No hay palabras para poderos agradecer lo que hicisteis por cada una de nosotras.
Cada día llenábamos las distintas dependencias de alegría, de curiosidad y ganas de aprender. El aula no era el único lugar para formarnos. Aprendíamos a expresarnos y a ser tolerantes en aquellas charlas de habitación, donde escuchábamos con respeto las intervenciones de nuestras compañeras. Aprovechábamos cada minuto para realizar múltiples actividades, el coro, atletismo, curso de astronomía, grupo de teatro, grupo folk, audiciones poéticas,...¡cuántas horas le robábamos al día!
Sin duda, aquí pasamos años decisivos en nuestra formación, y en ese viaje hacia el conocimiento no estábamos solas. Vosotros, profesores y educadoras, nos guiabais en todo momento. Ahora recuerdo esos versos de Gabriel Celaya
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
...y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras,
hacia puertos distantes, hacia islas
lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos, seguirá nuestra
bandera
enarbolada.
Aquellos barquitos que enseñasteis a navegar son hoy veleros que, viajando por todos los mares del mundo, lucen en todo lo alto vuestra bandera.
Todos los que estudiamos aquí tenemos algo especial que nos identifica. Somos luchadores, críticos, tolerantes, sentimentales, sin duda, grandes románticos del siglo XXI que hoy revivimos un tiempo pasado que, si no fue mejor, sí fue muy especial y determinante en nuestras vidas.
Estoy segura de que hoy será un gran día en nuestra existencia. Una parada en el camino para recordar aquellos momentos compartidos, para contarnos cómo nos fue, los duros golpes que nos dio la vida y las alegrías recibidas.
Gracias a todos por estar aquí. Quizá la vida, como ciclo que es, nos debía este encuentro. Pero, además, gracias a los que hicieron germinar la idea que muchos llevábamos dentro, la de reunirnos en un día como hoy, 21 de Junio de 2003, en el que algunos sueños se han cumplido...
Por todo lo que nos diste y nos darás, hoy volvemos a ti, Laboral querida, con nosotros vas, nuestro corazón te lleva.